Los 4 pasos de la práctica de Mindfulness

Los 4 pasos de la práctica de Mindfulness

El entrenamiento de la atención, conocido como mindfulness, es el cimiento sobre el que podemos desarrollar cualidades como la ecuanimidad, la serenidad, el equilibrio y la inteligencia intrapersonal que nos permite detectar qué nos está ocurriendo en el interior a nivel de sensaciones, emociones e impulsos.

Si no nos damos cuenta de lo que ocurre en nosotros, no es posible poder investigar acerca de lo que necesitamos para estar bien. Podemos estar meses pensando que el estado en el que nos encuentran es “normal”, entendiendo “normal” como “bien” o “saludable”, cuando en realidad no lo estamos. Esto puede llevarnos a estados prolongados de estrés crónico que pueden desembocar en depresión o ansiedad, y que perjudican seriamente su salud física y mental.

Aquí tienes prácticas fundamentales para comenzar a cultivar una mayor capacidad de atención y una mayor conciencia de la realidad:

Los 4 pasos de la práctica de Mindfulness

Mindfulness es el entrenamiento de la atención, para ello la práctica nos permite conocer cada vez con mayor claridad el funcionamiento de la mente.

  1. El primer paso para practicar es elegir aquello que vamos a atender: un objeto. Un objeto puede ser los sonidos, la respiración, una actividad que estés realizando como caminar, pintar, cocinar, hacer una tarea, todo lo que se te ocurra. Para la práctica formal de mindfulness, atender los sonidos o la respiración sería suficiente.
  2. El segundo paso es esperar. ¿Esperar a qué? A que en la mente surja un fenómeno, puede ser en forma de pensamientos, de emociones o de impulsos (lo que te entran ganas de hacer, pero que aún no has hecho, por ejemplo rascarte la nariz).
  3. El tercer paso es darte cuenta. A veces te das cuenta sin perder tu objeto de atención y otras veces los fenómenos de la mente te distraen y pierdes el objeto. Por ejemplo, alguien te está hablando y te das cuenta de que no estabas escuchando, porque estabas pensando en otra cosa. En la práctica es algo habitual, pierdes el objeto de atención, porque te han atrapado tus pensamientos.
  4. El cuarto paso es volver al objeto de atención. Es importante hacerlo con amabilidad y buen humor algo que al principio puede no ser evidente. Te ayudará saber que cada vez que te des cuenta de que te has distraído estás avanzando en tu camino, así que ya tienes un motivo para sonreír y volver seguir sosteniendo la atención en el objeto de nuevo.

Muy bien, pero… ¿para qué sirve todo esto? Para ser más feliz. El bienestar es una habilidad que se puede desarrollar. Normalmente tenemos una tendencia a ver lo negativo de las situaciones, entrenar la atención te ayudará a equilibrar esa tendencia y ver aspectos que promuevan tu felicidad… y también a ser más eficaz en tus tareas.

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